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Edmond Albius; El niño curioso y la vainilla.

Febrero, mes de amigos, flores y también el mes de la historia negra. Y es por eso que hoy te queremos contar la maravillosa historia sobre un niño, cuya curiosidad cambió el mundo para siempre.

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Vanilla planifolia
Foto: Wikicommons

Pero para poder contarte esta historia, primero debemos hablarte, sobre la naturaleza de la vainilla. Esta planta es natural del área tropical de América Central. Es una orquídea, enredadera de tallo leñoso.  Cuyas raíces se adhieren a la corteza de otros árboles. Su flor, al igual que las de muchas otras orquídeas, contiene una membrana llamada rostellum. Esta membrana evita que la flor se auto polinice. Su polinizador favorito es la abeja verde ó abeja de orquídeas Euglossa dilemma.

Esta curiosa abeja conoce a perfección la anatomía de la orquídea y no tienen ningún problema en hacer el trabajo. La flor polinizada, produce una vainas largas y negras. Son estas vainas las responsables por el sabor que asociamos con la vainilla.

Foto: Wikicommons

Con la popularización de la Vainilla mexicana en los 1800, algunas plantas fueron sacadas a jardines botánicos en París y Londres. Luego, en el 1820 a las islas de Réunion y Mauritius. En todos estos lugares la planta sobrevivió y creció, pero nunca se lograba la polinización. Resulta que tanto la planta como la como la abeja es natural de América Central tropical.

Múltiples botánicos intentaron resolver el misterio de la vainilla sin éxito. Edmond era un niño esclavo de Bellier-Beaumont en la isla de Reunión. Con apenas 12 años el resolvió el misterio de la vainilla logrando la polinización manual. Cambiando para siempre la producción vainilla.

Edmond Albius
Foto: Wikicommons

La historia cuenta que una mañana del 1841, Bellier-Beaumont, estaba caminando con Edmond. Cuando llegaron a una enredadera de vainilla, en la que había dos paquetes de vainas de vainilla colgando. Edmond le comenta a su amo, como su método de polinización manual le había rendido frutos. Bellier-Beaumont no le creyó al principio. Unos meses antes, Bellier le había mostrado a Edmond cómo polinizar manualmente una planta de melón (uniendo las partes masculina y femenina). Sin embargo nadie había tenido éxito con la polinización manual de la orquídea.

¿Podrías hacerlo de nuevo, preguntó Bellier-Beaumont? Y Edmond lo hizo. 

A Pesar de que todo esto ocurrió en los 1800’s Edmond recibió su libertad como ofrenda de su amo. Adoptando el apellido, Albius. Su reconocimiento y aportación le hace pertinente en el 2020. Una tremenda historia y un gran legado para todos. 

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